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domingo, 7 de julio de 2013

Miguel Ángel Ruiz Collados

Nombre y durante qué años estuviste en el cargo?

Migue (Ruiz Collados).

Tengo una memoria pésima para los años y mi archivo personal de aquel tiempo lo tengo a buen recaudo en algunas cajas perfectamente conservadas en casa de mis padres. No obstante, pongamos que lo dejé a comienzos de la ronda del 1997 i posiblemente estuviera ejerciendo los 3 o 4 años anteriores. (Que me disculpe quien se haya dado cuenta de alguna imprecisión).

¿Cómo llegaste al grupo?

Una tarde de otoño del 77 o del 78, de la manita de mi primo Vicentín Muñoz (uno de esos días descubrí sorprendido que en el grupo todo el mundo lo conocía como Riki), quien siendo más mayor que yo y estando ya en la Tropa, nos llevó aquel día a la plaza caminando desde casa a su hermano Javi i a mí. Recuerdo a algún amigo suyo de la Patrulla Ardillas perfectamente uniformado a la puerta del local (Portet!) i un cubil con un pequeño banco corrido de madera y una Kaa inmensa (entre otras bestias) pintada al fresco en la pared. I a una Akela, i a una Hati de verdad que parecía que nos estaban esperando…

¿Qué sección recuerdas cómo en la que mejor te lo pasaste sin scout? ¿Por qué?

Buenos recuerdos conservo de todas ellas y por ese motivo supongo que fui creciendo sin descolgarme del grupo durante todos esos años. Supongo también que tuve la inmensa suerte de vivir en todas las secciones diferentes experiencias que, de alguna manera, en cada momento fueron llenando necesidades que sentía. Además, pienso que lo hicieron porque siempre fueron experiencias compartidas, en cada momento, con muchos otros niños, jóvenes, scouters… gracias a los cuales algunas de esas vivencias se convirtieron en inolvidables.

¿Y scouter?

La mayor satisfacción como scouter la tengo un poco más clara, y creo que en ella también es importante el sentimiento de haberla compartido con otros: ser consciente de que se puede, de que asumir la responsabilidad de intentar ser un educador es un reto que da vértigo pero que con confianza en tu trabajo y en los equipos que hacen que tu trabajo tenga valor, es una experiencia única y muy satisfactoria. Una de esas que te transmite confianza en ti mismo para rato.

¿Cuánto tiempo estuviste en el grupo antes de ser Jefe de Grupo?

Si echamos cuentas, ¿alrededor de 15 años? Posiblemente.

¿Por qué decidiste ser Jefe de Grupo?

No tengo la más mínima conciencia de haber tomado esa decisión personalmente. Está claro que en algún momento me tuve que plantear si sí o si no, pero esto vino seguramente después de un tiempo en que alguna circunstancia no personal mandaría y, simplemente, me tocaba planteármelo.

¿Qué es lo mejor de ser Jefe de Grupo?

La experiencia de Jefe de Grupo supone muchas cosas y debe de ir en la personalidad de cada cual que, en alguna de esas cosas, te acabes sintiendo más cómodo. Para mí siempre fue una responsabilidad donde me sentía especialmente a gusto (y que me tomaba especialmente en serio) actuar como representante del trabajo y de la marcha del grupo en cualquier lugar más allá de las puertas del local en que el Wig-Wam tenía que hacer oír su voz. En esta labor hubo ocasiones donde la cosa fue más o menos grata, pero siempre he tenido muy claro que el escultismo (representado por cualquier asociación, grupo o persona individual que se sienta, en su medida, interpelado a hablar y a actuar en su nombre) tiene una tarea a la que no puede renunciar: estar presente de una manera activa (crítica, constructiva…) en el ámbito donde desarrolla su labor (el barrio, la ciudad, el país). Es la única manera de reivindicar con la acción el reconocimiento social que merece y que tantas veces se le regatea o, directamente, se le niega.

¿Y lo peor?
Pocas veces se dice expresamente antes (y mejor así, porque si no buscar jefe de grupo sería todavía más complicado de lo que a veces es) pero todo el mundo lo sabe: ser jefe de grupo es asumir la responsabilidad de coordinar un grupo humano (un kraal, todo un grupo scout) y coordinar grupos humanos no es una tarea nada fácil. Hay siempre un desgaste personal que además muchas veces se vive solo y que, de vez en cuando, provoca que emerja la pregunta fatal: pero, ¿quién me manda a mí meterme en este lío?

Afortunadamente, y ahora hablo por mí, si la cosa va razonablemente bien esta parte negativa suelen ser sólo crisis pasajeras que al final, en mi caso, no empañaron en absoluto que cuando dejé la jefatura lo hiciera con un recuerdo muy agradable de ese tiempo que sospechaba (luego tuve la certeza) que de alguna manera me había enriquecido personalmente. De hecho, inmediatamente después de dejar el cargo y de abandonar el grupo (las dos cosas fueron una), asumí nuevos retos en mi vida para los cuales la experiencia tan reciente de jefe de grupo fue una guía que me resultó de gran utilidad.


¿Qué crees que se necesita para ser Jefe de Grupo?

Como en toda organización que funciona sobre principios democráticos, para ser jefe de grupo se necesita el apoyo explícito del grupo humano que deposita en ti la confianza de coordinarlo. Después están las cualidades personales (que siempre son limitadas y muy diversas de persona a persona), la voluntad más o menos consciente de dar el sí quiero y asumir lo que ello supone, y otras cosas. Pero para mí el apoyo del kraal el fundamental. Y me gustaría explicarme bien, porque no hablo de cualquier tipo de apoyo: el jefe de grupo necesita un apoyo tan constructivo, tan crítico y tan honesto como sea posible por parte del grupo. Cuando eso falla más de la cuenta o simplemente no existe, mejor dejarlo estar.


¿Qué acto te gustaba más cuando eras jefe de grupo? ¿Por qué? (Acampada de navidad, cena del hambre, Pascua, verano, aniversario, misa de inicio de ronda... esas cosas...)

Seré poco original: sin duda, el campamento de verano. Por su intensidad como actividad, por ser seguramente la actividad scout por excelencia… Desde el montaje hasta la canción de despedida y el último saludo en la plaza después de bajar del autobús. Curiosamente, tengo recuerdos muy vivos de esos círculos donde los que volvíamos del campamento parecía que acabábamos de llegar de otro planeta y, justo en ese último momento compartido del campamento, se nos unían padres y madres que nos esperaban, amigos que no habían podido venir o se habían vuelto antes… Era una manera de decir: ya estamos aquí, todo ha ido bien, y de escuchar un bienvenidos a casa, chicos, os echábamos de menos. Un momento en que todos nos sentíamos parte de algo (un grupo, un proyecto, un futuro esperándonos en septiembre) por el cual valdría la pena continuar después de reponerse de la descarga brutal de energía y de emociones del campamento.

¿Y cuál menos?

Alguna discusión desafortunada (y casi siempre muy poco constructiva) con algún amigo que te estimabas, algún momento delicado en que como representante del grupo tuviste que dar la cara por aquello que creías ante quien podía no valorar en su medida todo lo que significaba el trabajo que el grupo desarrollaba. Gajes del oficio.


Con el paso del tiempo... ¿cómo ves tu paso por la Jefatura de Grupo?

Como una de las experiencias enriquecedoras de mi vida en que se mezclan recuerdos muy agradables con aprendizajes prácticos muy útiles que, sin duda, he podido aprovechar desde entonces en diversas facetas de mi vida. Sólo por ello, me he de sentir sinceramente agradecido al Wig-Wam por haber sido la casa (mi casa) donde toda aquella experiencia fue posible.

¿Algo más que añadir?

El agradecimiento por vuestro interés.


martes, 25 de junio de 2013

V-A-L-O-R-E-S

   Llevamos desde hace bastante tiempo oyendo mensajes acerca de la falta de valores de la sociedad actual. Hablan los políticos, los medios de comunicación, la iglesia, todo el mundo. No hablan de falta de buenos o malos valores, hablan directamente de falta de valores.

   Pero si nos permitimos el lujo de observar con detenimiento a la sociedad, podremos encontrar cómo se transmiten valores por doquier: “competencia” en las escuelas mediante la puntuación de los conocimientos adquiridos; “conformismo” a través de los medios de comunicación acerca de la situación política y económica actual ; o “compañerismo” desde una falla o una asociación de vecinos.

   En Benicalap existe una asociación que llevamos 45 años transmitiendo los valores del escultismo: respeto, honestidad, compromiso, espiritualidad, diálogo, inquietud, justicia, austeridad y libertad. Somos el Grupo Scout Wig-Wam.

   Durante todos estos años hemos intentado transmitir estos valores a los jóvenes del barrio, y por ende a sus familias.

   Nosotros no creemos que en la sociedad actual haya una falta de valores más importante que en épocas pasadas; simplemente creemos que actualmente la gente tiene menos tiempo para pararse a meditar sobre la importancia de estos valores y cómo transmitirlos y asumirlos.

   Esto nos supone un problema, pues nos encontramos con dificultades para encontrar jóvenes voluntarios que dediquen su tiempo libre a transmitir estos valores mediante nuestro centenario método. Así mismo, tenemos problemas para hacer comprender a los padres la importancia de esta educación no formal que damos desde los scouts, y por supuesto cada vez es más complicado hacer nuestro trabajo de manera llamativa para que los niños se sientan atraídos hacia nosotros sin desviarse a todas las diferentes formas de ocio que ofrece la sociedad.

   Entre los valores que intentamos transmitir, no observamos ningún valor dañino para la sociedad. Es más, todos los estamentos que se dedican a propagar la falta de valores actualmente, hablan acerca de unos valores que estarían muy cercanos a los mismos que intentamos transmitir nosotros.

   Últimamente nos hemos encontrado un problema añadido a los habituales de nuestra posición. Nuestro párroco, el párroco de nuestro barrio y de nuestra entidad patrocinadora, la Iglesia de San Roque de Benicalap, considera que nuestro trabajo no es suficiente. Debemos reorientar nuestro enfoque. Considera que debemos ir un paso más allá, que nuestra labor con los chavales no es completa. Chavales de entre 7 y 16 años que los sábados por la tarde los pasan reunido en los locales y jugando, en lugar de irse a otros lugares mal vistos por parte de la sociedad para gente de esa edad. 

   Perfectamente entendible es la posición de nuestro párroco. Los locales pertenecen a la Iglesia, y como tal, en ellos debería realizarse una labor más acorde al catolicismo. Aunque la Iglesia Católica comparta nuestro punto de vista en que estos valores deben estar presentes en la sociedad.

   Pero hemos llegado a una disyuntiva importante para nuestro grupo, y creemos que es extrapolable a la sociedad.
   Si cada asociación, ya sean los scouts, la iglesia o cualquier otra asociación se centra sólo en su objetivo más concreto y se olvida del objetivo general, que es el de mejorar la sociedad, ésta no mejorará nunca, pues siempre estará enfrentada por los intereses individuales. 

   Esperemos encontrar el camino para seguir mejorando nuestra sociedad, quiero decir, NUESTRO BARRIO.



Héctor Canorea

martes, 18 de junio de 2013

Juan Carlos Iglesias

Nombre y durante qué años estuviste en el cargo?

Juan Carlos Iglesias, aunque en el grupo siempre se me conoció como Faro. Soy un poco malo para las fechas, pero si no recuerdo mal entré en el grupo en octubre del año 77 ó 78 y me marché al grupo Un Camino Mejor después del campamento de Gúdar que debió de ser en el año 1992 ó 93.

Comencé de Jefe de Grupo en octubre de 1987 y estuve dos rondas 87/88 y 88/89. Luego la Ronda 89/90 la comenzaron como Jefes de Grupo Ángel y Alejandro, lo dejaron a mitad de Ronda y volví a asumir la Jefatura lo que quedaba de Ronda y realmente no me acuerdo si la Ronda 90/91 fui yo el Jefe de Grupo, creo que sí pero no estoy seguro.


¿Cómo llegaste al grupo?

A través de Bocata (Miguel Ángel Escudero) un compañero de clase que estaba en la tropa, nos lio a cuatro amiguetes de clase (primero Guto y yo, y luego más tarde Fernan y Dani) y ahí nació la leyenda de The Panters.

¿Qué sección recuerdas cómo en la que mejor te lo pasaste sin scout? ¿Por qué?

Los años en el Clan fueron muy buenos, pero sin duda los mejores fueron los años en la tropa. Ahí coincidí con los que ahora son algunos de mis mejores amigos (Bocata, Fernan, Guto, Dani, Lorenzo, Mar, Jose, Peti, Jerbo, Pilar, Mari Carmen, Amparo, etc…)

Además, creo que coincidió con una de las mejores épocas del grupo poco antes y después de la unión con Boers, y tuvimos la suerte de tener un auténtico equipazo de scouters, primero Fermín Bruna y Miguel Ángel Torrijos, y después Fernando “El Pollo”, Merche, Pilar, etc…

¿Y scouter?

Sin duda mis dos últimos años en el grupo como Jefe de Clan. El viaje-campamento a Kandersteg y el campamento de Gúdar que también fue una pasada.

Claro que con los chavales que tenía en el Clan era fácil sacarle partido al asunto (no los nombro porque eran muchos y seguro que me dejaría a alguno y no me gustaría).

¿Cuánto tiempo estuviste en el grupo antes de ser Jefe de Grupo?

Unos 11 años, más o menos.

¿ Porqué decidiste ser Jefe de Grupo?

Básicamente porque me dejé embaucar. Intento explicarme. 

En octubre o noviembre del año 85 se votó en Consejo de Grupo el cambio de asociación de Scouts de España al Moviment Escolta de Valencia y eso produjo una importante “espantá” tanto en el Comité de Padres como en el Kral, de hecho sólo quedaron del antiguo equipo de scouters Vicente Portet y Paco Burriel (que ejercía de Jefe de Grupo).

Yo en enero de 1986 me marché a la mili y en un permiso Paco Burriel habló conmigo y me planteó que consideraba que yo debía de ser el siguiente jefe de grupo, que él y Vicente esperarían a que me licenciase y luego se lo dejarían.

Y así fue. Después del campamento del 87 ellos se dejaron el grupo y yo presenté mi candidatura a Jefe de Grupo y fui elegido.

¿Qué es lo mejor de ser Jefe de Grupo?

A mi modo de ver nada especialmente.

¿Y lo peor?

Muchas cosas, pero depende de con qué Kraal colabores. No es precisamente un cargo fácil.

¿Qué crees que se necesita para ser Jefe de Grupo?

Como cualquier otro scouter vocación educadora y orientación hacia los nanos. Y luego siempre que intentas coordinar un equipo necesitas una serie de habilidades de dirección y liderazgo.
Y sobretodo coherencia con los principios y objetivos del escultismo.

¿Qué acto te gustaba más cuando eras jefe de grupo? ¿Por qué?

Siempre me ha gustado el Acto Comunitario de las mañanas en los campamentos, sobretodo las danzas y los juegos porque junto con el comedor es el único momento que de verdad existe una vida de grupo. Luego cada uno se marcha a hacer sus actividades.

Y también las ceremonias de pase de unidad, sobretodo de Lobatos a Scouts.

¿Y cuál menos?

Ninguna. Realmente algunas me gustaban más y otras menos pero no podría decir que alguna me disgustara especialmente.

Con el paso del tiempo... ¿cómo ves tu paso por la Jefatura de Grupo?

Fue una época complicada. Recién pasados de Scouts de España al MEV, con cambio de uniforme y de método, el tema Católico creaba mucha polémica, el equipo de scouters era el Clan del año anterior (yo creo que era uno de los mayores del grupo y tenía 20 años), el Kraal era muy heterogéneo y las relaciones personales no eran precisamente buenas, yo venía de estar casi dos años fuera del grupo por la mili, el nivel de formación tanto mío como del resto del Kraal era muy bajo. Complicado.

Yo creo que fueron mis peores años en el grupo.

De todas formas aprendí mucho en esos años.


sábado, 8 de junio de 2013

José Martínez

Nombre y durante qué años estuviste en el cargo

Josele. 2 años

¿Cómo llegaste al grupo?

Por referencias de un compañero de trabajo de mi madre.
¿Qué sección recuerdas cómo en la que mejor te lo pasaste siendo scout? ¿Por qué?

Sin duda la tropa ya que de alguna forma es donde más tiempo estuve así como porque fue en la sección en la que he forjado las buenas relaciones actuales, creo que es la época de mejor recuerdo dentro del Grupo, las batallitas, el pentágono, las salidas, la patrulla, la aventura, etc…

¿Y scouter?
Cada sección ha tenido su momento y de todas me quedaría con algo pero si he de elegir una supongo que sería la manada, de alguna manera es el lugar idóneo para recuperar las sensaciones quizás algo perdidas durante los años dentro del grupo, es como ver de nuevo reflejado en los lobatos aquellos primeros momentos que a la larga han sido tan importantes en mi vida y volver a sentir infinidad de sentimientos.

¿Cuánto tiempo estuviste en el grupo antes de ser Jefe de Grupo?

13 o 14 no recuerdo bien.

¿ Porqué decidiste ser Jefe de Grupo?
Eso mejor se lo preguntas al Benja, fue cosa suya.

¿Qué es lo mejor de ser Jefe de Grupo?

Ir a las reuniones…..jeje, no en serio sin duda alguna, los vaqueritos con el tío Toni en la furgo de Campamento.

¿Y lo peor?

Buff pues cuando se montaba el lío y nadie te hacía caso.

¿Qué crees que se necesita para ser Jefe de Grupo?

Creo que nada en especial, supongo que tu antecesor te líe bien liado y que sientas que de alguna forma en ese momento es necesario que hagas algo extra por el Grupo.

¿Qué acto te gustaba más cuando eras jefe de grupo? ¿Por qué?

Evidentemente los Campamentos que al final de la corrida son los momentos más deseados durante la Ronda y de los que más orgulloso te sientes si la Evaluación final sale bien.

¿Y cuál menos?

“Habemus Papam”…

Con el paso del tiempo... ¿cómo ves tu paso por la Jefatura de Grupo?

Creo que fue una época de transición después de unos muy buenos años y llegando a mi adiós final al Grupo.

¿Algo más que añadir?

Pues que muchísimas gracias por acordaros de mi, que me alegro mucho de ver que algunos de vosotros con los que he compartido tantos momentos aún seguís luchando por el Wig-Wam y que sigáis así para que los que vengan detrás sigan el mismo camino. Buena Caza.