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martes, 11 de junio de 2013

18º Jamboree 1995

Hice un grupo en whatsapp con una pregunta:

¿Cual es el primer recuerdo que viene a tu cabeza si te pregunto por el  Jamboree?

El olor: Juanvi breve, conciso y el primero en contestar. Por suerte los demás no lo fueron tanto… El móvil empezó a pitar con una historia detrás de otra y un montón de buenos recuerdos, muchos.

Eramos la Unidad Pioneros Samaruc (entre 15 y 18 años). Pasamos una ronda solar entera recaudando dinero (colaboró todo el grupo y el comité de padres) para irnos en bus a Holanda 11 días, a un campamento con más de 28 mil scouts de 166 nacionalidades diferentes de nuestras misma edad.

Bárbara escribió en el diario: al llegar a nuestra parcela ante la mirada de nuestros vecinos escoceses (en falda y sin nada abajo) empezamos a revolcarnos por el césped como locos, lo que parecía tan lejano e imposible había llegado: Estábamos en el 18 Jamboree Mundial!!!!!!!

A partir de ese momento comienzan las innumerables anécdotas... Era tan grande, había tanta gente y tantas actividades y cosas que hacer.

Durante el día nos separaban en parejas y nos mezclaban con otros scouts. De lo primero que nos dimos cuenta y lo que más recordamos todos era nuestro nivel cero en idiomas, a excepción de Ana el resto nos entendíamos por mímica o como Pedrito, hablando con todo el mundo te entendieran o no, lo que acabó siendo muy cómico y divertido sobre todo si a ello le sumas un cepillo de dientes en la boca.

Lo mejor era ir a los talleres, Josele y Gema construyendo un xilofón sin entender ni papa de la explicación ni de lo que hacían, como Lefá y Tina que gracias a Felipa de Macedonia que les traducia todo que si no no vuelven un día... 

Habían juegos, conciertos, exposiciones, veladas, Bea y Luis hicieron un stalking pero solo recuerden al chaval que les enseñó a contar en italiano.

Quizás por esas limitaciones idiomáticas acabamos rodeados de Portugueses y Latinoamericanos que cuando llegaba la hora de silencio acudían a nuestra parcela a la "f iesta spanish ", muchos preguntando por Elisabeth.

Rafa tocaba la guitarra y los demás cantábamos el porompopero y gritábamos ¡indurain, indurain, indurain! a los franceses para hacerles la puñeta.

Siempre éramos los últimos en ir a dormir pero a las 7 en pie todos los días, bueno... Pepa y Lorena se durmieron más de uno, incluso dentro de una canoa.

No parábamos ni un momento, siempre había cosas que hacer, Diego sí tuvo que parar porque acabó con una pierna escayolada y Willy que un día paró y como se aburría acabó afeitándose la cabeza.

En los ratos libres que no eran muchos intercambiábamos pañoletas,insignias,camisetas. Casi todos volvimos a casa con zuecos holandeses, gorros mexicanos y pañoletas argentinas.

Yo recuerdo especialmente la pista americana que hice con Xavi y Jose Luis de donde yo salí empapada de barro hasta las cejas y ellos hechos un pincel. Mariano y Nachete volvieron un día contando como uno había robado el  corazón de una fémina del otro lado del charco y un americano con la sonrisa de Tom Cruise se lo robó a Olga ¿o era a Lore?

Porque recordamos no entendernos bien con casi nadie pero todos hicimos amigos con los cuales nos escribimos durante años, una foto refleja en la cara de Pepetoni la pena al despedirnos de nuestros vecinos Martinicos a los que queríamos tanto, a pesar de ninguno hablar frances y ellos no hablar castellano.

Eso fue lo más mágico del Jamboree para mi: conectar, compartir y disfrutar sin necesidad de mediar palabra, no hacía falta. Fuéramos valencianos, chinos o rusos todos éramos scouts  y con eso bastaba.

Y es la misma sensación que sigo teniendo 18 años después con muchos de los Pioneros que vivimos esa experiencia, hemos sido scouts juntos y con eso basta.

En una comida o una cena podemos pasar horas hablando del Jamboree, Gabri, Sito o el Lobo pueden dar fe de ello.

Fue nuestro CAMPAMENTO y no hubiera sido posible sin el Jonhny y La Carlota.

Creo que nunca se os ha reconocido vuestra energía, tiempo y esfuerzo en que esto fuera posible. Se que no lo hicisteis para ello pero ahora con la distancia del tiempo pienso que seguro que teníais oposiciones que aprobar, trabajos, amigos, parejas ,viajes e infinidad de cosas más importantes que hacer. Y sin embargo empleásteis un año de vuestra vida y vuestras vacaciones en llevar a 22 adolescentes  a vivir como scouts  una experiencia inolvidable. Así que aprovecho estas lineas para decios GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS Juan Carlos y MªJosé por todos estos recuerdos, de todo corazón.


Lorena Perales

jueves, 23 de mayo de 2013

Interrail 2006

   Primavera de 2005. El Clan Xaloc decide hacer un viaje. Y se pone a preparar pulseras como extrajob para sufragar parte del viaje.

   Otoño de 2005. El Clan Xalox, en una acampada en el apartamento de Lobo, decide que tienen que tomar una determinación en cuanto al viaje para que éste salga adelante.

   Julio de 2006. El Clan Xaloc realiza un interrail entre Italia y Grecia.

   La época que pasé en el Clan, supongo que como casi todo el mundo, es una de las épocas más movidas de mi vida: todo lo que antes era un camino claro y sencillo, pasó a ser un PR sin señalizar, y con la vegetación cubriéndolo todo. Y el escultismo pasó a ser una cosa que no tenía un hueco definido.

   Si me pongo a recordar cosas de la preparación de ese viaje, sólo puedo encontrar en mi memoria dos momentos. En el salón de Clan haciendo pulseras al principio de verano de 2005, y esa acampada en noviembre de 2005. Los siguientes recuerdos ya son del viaje en sí.
   Sé que ese viaje fue el culmen de un grupo de gente que más o menos fuimos creciendo juntos. Y visto con el tiempo, ese viaje es una muestra de lo que fuimos. Preparamos un viaje en plan hedonista. No digo ni que sea bueno, ni que sea malo. Es lo que fuimos.

   Pero bueno... pasemos al viaje. No recuerdo cuántos días nos fuimos, pero el recorrido, sino recuerdo mal fue: Valencia-Milán-Florencia-Roma-Bari-Patrás-Zakyntos-Patrás-Bari-Roma-Valencia.

   De Milán sólo vimos lo que nos dejó el autobusero en el trayecto entre el aeropuerto y la estación de tren. Pero la impresión de suciedad, se quedó en mí. Y el trayecto desde Milán hasta Florencia fue eterno.

   Ya en Florencia, creo recordar que pasamos dos noches... en dos albergues diferentes. La segunda noche, más cerca del centro de la ciudad, para poder disfrutar más de la noche florentina.

   Después visitamos Roma... y no recuerdo muy bien cuántas noches dormimos allí. Sólo sé que por la ventana del albergue vimos una pelea al estilo “Jersey Shore”.

   Visto Italia, nos dispusimos a emprender el camino a Grecia, con destino a Atenas... pero en el último momento cambiamos de idea. Fuimos hasta Bari para coger el barco hasta Patrás. Y una vez allí, llegó el gran dilema: ir hasta Atenas nos hacía perder un día de viaje en traslados... así que decidimos irnos directamente hasta Zakyntos.

   Zakyntos. Impresionante isla. Impresionantes playas. Impresionante filetes de carne que nos comimos en el camping.

   Y vuelta hacia atrás. Dormimos en el barco hasta Bari. Y el último día dormimos en el aeropuerto de Roma, por miedo a que al día siguiente no hubiera bus tan temprano para poder ir al aeropuerto. Valencia.
   Entre medias quedan todos los recuerdos que de verdad conservaremos: Todos los Marleys, colchoneta, “!He dicho, que qué día!”, inglesas “sueltecitas”, madrileños compartiendo barco, “Anastopoulos” flirteando, buscar un McDonalds para comer algo antes de volver al albergue, y después buscar un bus que nos dejará cerca del albergue, y después llegar al albergue sanos y salvos, aprender a tirarse de cabeza, quemarnos en la playa, y parar el tiempo para quedarnos siempre allí...

   Visto con la distancia del paso del tiempo, quizá no nos curramos un viaje increíble. Quizá no preparamos nada más allá de lo justo y necesario... Pero ese era el viaje que nos tocaba a nosotros. Nunca habíamos sido los mejores en preparar empresas, ni actividades, ni en responsabilidad... Pero qué demonios: ¡Nos lo pasamos de puta madre!

   Y de esa época turbia aprendí una cosa sin darme cuenta: Quería ser scouter. Entre otras cosas para poder darle la posibilidad a otro Clan Xaloc a que enseñe el nombre del WigWam por el mundo... y mis pioneros ya están dándole vueltas a un posible viaje para cuando estén en Clan...


Héctor Canorea

martes, 26 de marzo de 2013

SEGELSCHULE FELLHORST

   La SEGELSCHULE FELLHORST es una escuela de vela scout situada en el norte de Alemania Federal, cerca de Kiel, en esta escuela realizan sus actividades de aprendizaje algunos scouts alemanes, pero llegado el verano se utiliza para intercambios juveniles con otros países, dos países clásicos de estos intercambios, son España y Finlandia, y actualmente están abriendo más aún sus lazos con otros países (U.S.A., Israel, Sahara español y otros). El Ministerio alemán de la Juventud, subvenciona a los extranjeros el gasto de estancia en su país.

   Las actividades principales que se realizan son las propias de la navegación a vela, ésta se realiza a tres niveles según los conocimientos del muchacho.

   El primer nivel o principiante, es para los que no saben nada sobre la navegación, en él se aprenden las nociones teóricas básicas y prácticas del manejo de los botes, al final conceden a los aprobados el título de Patrón de Vela, que autoriza a llevar botes de hasta cinco metros de eslora.

   El segundo nivel, o Iniciados, es para los que ya saben manejar los botes, entonces se les amplían los conocimientos y las prácticas se realizan en barcos de mayor eslora con camarote, realizan también un crucero de diez días por el mar Báltico, el título que les conceden es el de Patrón de Yate (hasta siete metros de eslora).

   En el tercer nivel se dedican a realizar travesías transatlánticas en un velero de catorce metros de eslora.

   Las prácticas de navegación se realizan en un fiordo cerca de Fellhorst donde están las instalaciones de la escuela. La vida normal se realiza en Fellhorst, que está enclavado entre campos y bosques donde habitan animales sueltos. Durante el tiempo libr
e se realizan actividades elegidas por cada uno de los muchachos (toda clase de deportes, paseo, ajedrez, ping.-pong, proyección de diapositivas, etc.) y otras actividades en grupo son generalmente visitas culturales.

   En los cursillos de la escuela siempre hay además de los profesores scouts alemanes y muchachos de otros dos países, entre todos ellos reina una gran amistad y confianza, esto se demostraba en el transcurso de los días, pero culminaba en la cantina donde se conversaba, bebía y cantaba todos juntos.

   Al final del cursillo se realiza un exámen práctico por la Federación Alemana de Vela, para conceder o no los distintos títulos. La última noche como despedida se realiza una gran fiesta alrededor de una fogata con canciones, actuaciones y sangría hecha por los españoles.


Vicente Portet Tiebas y Gabriel Alemany Miñana
Asistentes de nuestro grupo al cursillo

Artículo publicado en Campamento Abierto nº 1


domingo, 10 de marzo de 2013

Kandersteg 1997-98

   El principio de la Ronda 1997-98 nos juntó en la misma sección a Benja y a mi. Rápidamente llegamos a la conclusión que una buena forma de celebrar el 30 aniversario del Grupo, y el compartir por primera vez sección como scouters, sería irnos a Suiza con los nanos (en este caso podría estar mal dicho pues el 80% de los miembros de pioneros eran chicas).

   El proyecto lo llevamos al Consejo y a la sección. El Consejo, tras varias reuniones con discrepancia de opiniones, decidió que para los lobatos era demasiado (no iban a disfrutar lo suficiente la inversión económica de los padres) y que como era una idea originaria para ir con pioneros debían ser estos los únicos que fueran.

   En este momento toma gran relevancia una persona, una amiga y casi una hermana que en esos momentos era scouter de tropa, Yolanda. Coordinados con ella decidimos pasar al mayor número de troperos posible para que pudiesen disfrutar de ese viaje.

    Tras una roda llena de trabajo y de alguno de los momentos más duros de nuestra corta vida (por el camino a Kandersteg perdimos a Yolanda en un trágico accidente de tráfico), el 1 de agosto de 1998 salimos hacia Kandersteg con las mochilas llenas de ilusiones y compartiendo autobús con dos grupos que amenizarían nuestro viaje casi tanto como las distintas actividades que allí realizamos: Itamar y Kippling.

   Al llegar allí nos asignaron una Grand Mother que hablaba un perfecto inglés (cosa que nosotros no hacíamos :-D) y nos dió una serie de explicaciones que entendimos en parte. Nada más empezar a instalarnos ya apreciamos que nuestros compañeros iban a darnos mucho juego, pero esa es otra historia que para los que fuimos se puede resumir en: “Yo soy el gran mon Flor, y pico, pico pico de flor en flor y si te pico, flotas, flotas, flotas, flotas que lo sepas” (ellos entenderán y seguro que sonrien mientras lo cantan a ritmo de la danza soy pelota de ping-pong).

   Kandersteg, Berna, Lucerna, el lago Oeschinensee, la quesería, los italianos, ser jurado del concurso de cocina de otro grupo italiano (descubrimiento importantísimo, la grappa), los alemanes, el churro vasco, la barbacoa internacional, la velada… Cientos de momentos inolvidables.

   Para los scouters que fuimos una sobredosis de trabajo (intendencia, cocina, tesorería y actividades), pero así mismo una montaña de ilusión y diversión.

   Para nuestros/as chicos y chicas una experiencia inolvidable que nos unió y nos dió un comienzo para unos años en la sección maravillosos.

   Un campamento que todos recordaremos con afecto, cariño, emoción desenfrenada y un millar de sensaciones que a nivel personal se vieron expresadas en el abrazo antes de subir al autobús con mi primo. Habíamos vencido todas las zancadillas que nos puso el destino y habíamos salido más fuertes, lo conseguimos. En ese abrazo no sólo estábamos los dos, Yolanda estaba abrazada a nosotros así como lo estuvo en cada buen momento del campamento y lo sigue estando hoy en día.


Lobo Gris
David Ruiz